sábado, 14 de mayo de 2016

Mucho más que un olivo



Ya me lo dijo mi compi Mª José que me conoce: “llévate pañuelos” y los usé, vaya que si los usé.
Yo soy muy llorona, así que le era fácil presuponerlo.
Me emocionó hasta la médula y... ¡por tantas cosas!
Es una historia dura, como la más sencilla de las historias reales y llena de personajes especiales que llevan vidas normales, de esos de los que vivimos rodeados a diario.
Yo diría que “el olivo” es un bofetón de la realidad, un “mira esto es lo que de verdad pasa” pero que las personas no miramos, complicadas como andamos con nuestras prisas y nuestras complicaciones mundanas.
De todos los modos de comentarla, no puedo resistirme a hacer un análisis de género que me parece importante, la imposibilidad masculina de gestionar los sentimientos y las emociones y las tremendas consecuencias a que a veces lleva esto a los propios hombres.
Es terrible lo tarde que llega ese abuelo a sacar su "yo sensible" esperando a que sea en la relación que establece con la nieta en contraposición a un rol paterno tan duro, que llega a llevarse por delante todo una vida de entendimiento con sus propios hijos.
He visto en todas las entradas recuerdos entrañables hacia los abuelos y en un principio yo giré la vista hacia los míos y efectivamente, allí estaban, los recuerdos maravillosos, entrañables, esa unión especial que te lleva a considerarlos casi dioses y mantener de ellos recuerdos imborrables. 
Pero para mí, “El olivo” es, mucho más, es además una historia triste de relaciones de padres e hijos faltos de risas, de abrazos, de emociones y sentimientos compartidos y el dolor tan inmenso que esa falta de compartir emociones produce.
Y como siempre, son las mujeres las que nos salvan, desde la hermana que a escondidas le proporciona el lugar donde se encuentra el olivo, hasta esa conjunción de amigas dispuestas a todo por ayudarla y como no, ese personaje tan bordado por Anna Castillo de mujer fuerte, decidida, llena de dolor, de rabia y por supuesto, de amor.
También la película, con el personaje de Pep Ambrós nos muestra un futuro esperanzador, a través de ese mundo de emociones tradicionalmente propias del mundo femenino, el amor sin condiciones, el sacrificio, el silencio..., que hacen de él, un personaje maravilloso que nos muestra ese pequeño paso a otro tipo de “masculinidad”.

El olivo, no es una película para ver solo una vez, es de esas películas de las que sabes no te vas a cansar de repetir y repetir y en cada uno de los visionados vas a encontrar cosas nuevas y desde luego es de esas películas que sirven de bálsamo porque abren una puerta a la esperanza.



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