sábado, 7 de mayo de 2016

El Olivo, de la emoción a la reflexión

El miércoles, cuatro de mayo, asistí al pre-estreno de la película de Icíar Bollaín "El Olivo" en Málaga

Acudía ilusionada por la invitación de mi querida amiga Adela , directora del IES Las Lagunas.

Fue una noche de vivencias emocionales fuertes que necesitaba dejar reposar para referirme a ellas.

Emociones que generan sentimientos que con el reposo se convierten en pequeñas reflexiones que hoy deseo compartir.

Antes de la proyección...



Llegar al cine y ver que es posible, real, llevar "las aulas al cine", no en un matinal, sino a las 8 de la tarde y ver al alumnado feliz de estar allí...y además en compañía de sus abuelos!

Un autobús repleto de jóvenes y abuelos ilusionados por esa experiencia que les brindaba Adela: la posibilidad de ver juntos una película que aún no se había estrenado.

¿ Sabéis como me sentí? Inmensamente feliz y con gana de llorar de ver que los milagros suceden si, para que así sea, se ponen tesón y buen hacer en conseguirlos.

Los jóvenes pueden volver al cine y no solo a ver películas Gore o estúpidas comedias sentimentales rodadas solo para este público juvenil que se considera que no pueden disfrutar con otro tipo de películas como El Olivo

El cine debe entrar en  las aulas y las aulas deben ir a las salas de cine

Durante la proyección...

Como es evidente no soy crítica de cine, solo una docente enamorada de la gran pantalla desde mi lejana infancia y juventud, cuando era inmensamente feliz en aquellas sesiones dobles, los matinales y los cines de veranos en las cálidas noches de Málaga.




En mi opinión, magistral la interpretación de Anna Castillo, Javier gutiérrez y Manuel Cucala.

 Se encarnan en los personajes hasta el punto de hacerte olvidar que están interpretando.
Un drama que no es drama, escenas que te hacen sonreír para olvidar el nudo que tienes en la garganta,una banda sonora que envuelve a la película con dulzura...y esa cámara sabiamente  llevada plano a plano.
El Olivo es más que una buena película, es un poema en imágenes, con versos como esa potente escena en las que las raíces del olivo, arrancado de cuajo de su tierra se cimbrean en el aire.
Metáfora sublime de todas nuestras raíces culturales y vitales que van siendo arracandas una a una por la corrupción, la especulación y una crisis que arrasa lo más sagrado, la vida y la naturaleza de la que formamos parte.
Y no será fácil olvidar esa tierna ramita de olivo plantada al final de la película. 

Ella encierra toda la clave de la esperanza y fe en un futuro que depende de nosotros construir plantando cara a un gran reto...

" A ver si esta vez lo hacemos mejor"... 

Tras la proyección...

El Olivo no es una película que se olvida al salir de la sala de cine. El Olivo te acompaña después de terminar.
Y te llevas contigo, el inconformismo que destila Alma, las pasiones, los sueños rotos de los protagonistas, el coraje de luchar por un sueño.
Y me preguntaba el por qué me había afectado tanto el hecho de que fuera un olivo el símbolo que encarnaba el drama.
Todos los años se arrasan bosques, zonas amazónicas, se atacan y destruyen Olmos y robles centenarios...sin embargo el humilde olivo milenario me despertaba una compasión, una indignación desmedida.

Y lo entendí días después de ver la película.

El Olivo milenario como símbolo despertaba en mi, ecos de otros olivos literarios de poemas y canciones 
"Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos." (Lorca)

"De los aceituneros altivos de Jaén" cantados por Miguel Hernández, de mi admirado y querido Saramago "El olivo árbol de mi infancia" el pequeño olivo que viajó con el en una maceta para crecer airoso en tierras volcánicas en su casa de Lanzarote, 


El olivo como SÍMBOLO DE SABIDURÍA, que da sombra y reposo a las cenizas de Saramago en Lisboa, en Casa dos Bicos. 



Y un poema en imágenes como es El Olivo de Icíar aviva el recuerdo de otras imágenes, de olivos llevados al arte, plasmados en un lienzo.

Olivos. Braque


Y sobretodo, el humilde olivo que ha crecido año a año en la cercana glorieta de mi calle, "Glorieta, 11 de marzo"
Me entristece ver olivos en las avenidas y glorietas de las ciudades, solos, exiliados de su entorno natural, pero este olivo no, para mi es singular, porque solo un olivo podía ser el símbolo contra la barbarie del terrorismo.
Y ahí está, brillando en las luminosas mañanas de la primavera en Málaga, después de la lluvia, recordando a las víctimas de Atocha.

Hermoso se alza como SÍMBOLO DE LA PAZ Y LA CONCORDIA, contrastando su verde a contraluz con la blancura del conservatorio Superior de música.

La música y Un Olivo, creo que esta imagen contiene la más hermosa de las metáforas : HAY ESPERANZA PARA UN MUNDO MEJOR, UN MUNDO QUE CONSTRUIRÁN NUESTROS ALUMNOS Y ALUMNAS, LLEVEMOS ESTA ESPERANZA A NUESTRAS AULAS.


Por todas estas razones, para mi, la película El Olivo de Icíar bollaín es más que una buena película, mucho más.


Ana Cid
 @anam_cid




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